El 80% de los vehículos que producidos en México y que son distribuidos o comercializados por marcas como Nissan, General Motors y Volkswagen, no cumplen con los estándares de seguridad vial internacionales,   aseguró Anette, gerente de políticas públicas de movilidad de WRI Ross Center México.

Durante la presentación del análisis «Vehículos más seguros: Más vida, Menos Lesiones», añadió que en México si se producen autos con altos estándares de seguridad, los cuales son exportados a países como Estados Unidos, Canadá, entre otros; mientras que a nivel nacional, el 13.5% de los vehículos colocados cuenta con un solo dispositivo preventivo como ABS (Antiblockiersystem) y ESC (Control electrónico de Estabilidad).

Explicó que el precio de un vehículo que cumpla con las medidas de seguridad implementadas en otros países puede elevarse entre 20 y 90 mil pesos, incrementando su valor hasta 30% para el usuario final, mientras que para las armadoras tiene un costo de 10 mil pesos integrarlas.

En ese sentido, los panelistas consideraron necesario impulsar las modificaciones a la Norma automotriz mexicana  194, puesto que de un total de 3.9 millones de vehículos vendidos en México durante el 2018, solo  el 9% cuenta con dos de los siete dispositivos de seguridad a nivel internacional.

En entrevista para En Concreto, Stephan Brodziak, coordinador de la campaña a de seguridad vial de El Poder del Consumidor, señaló que la normativa en México se cumple; sin embargo cuenta con un atraso de 30 años aproximadamente en comparación con países como Brasil, India y Europa, por lo que implementar modificaciones a la misma podría tardar hasta 30 años.

AUTOREGULACIÓN INDUSTRIAL

Asimismo mencionó que la falta de atención a esta problemática, se debe a la desinformación de las autoridades mexicanas y al resguardo de los intereses económicos de las armadoras mediante la intervención de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

«Una de las aristas de las que depende que se haya mantenido el estatus de la inseguridad vehícular es, por un lado la desinformación y debilidad por parte del gobierno y por otro la interferencia de la AMIA y el conflicto de intereses por parte de la industria al sentarse a regular», comentó.

En ese sentido, explicó que la autoregulación por parte de las asociaciones, no solo en México, sino a nivel mundial busca evitar que las grandes marcas regionales realicen acciones para desregular el mercado, es decir, «hacen el trabajo sucio, sin comprometer el prestigio de las armadoras y organizándose para que se regule el mercado a su conveniencia».

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